Esto fue lo que nos dijo Cecilia al entrar por primera vez en el Hogar de la Biblia en Madrid. Desde hace ya un par de años, es cliente habitual de Sociedad Bíblica, y además decidió hacerse miembro del programa Una Biblia al mes.

Las regalo en el metro cuando, mientras leo la mía, veo que alguien se interesa por lo que leo. Así puedo aprovechar para compartir acerca del Señor. No tengo mucho dinero, pero acabo de cobrar, así que quiero una caja de Biblias, de esas, de las misioneras. Las iré llevando poco a poco, porque debido a mis problemas de espalda no puedo cargar mucho peso”.

Cecilia, compró estas Biblias con el dinero guardado que encontró en una cajita metálica cerrada con llave. Había olvidado aquella caja, y apenas sabía cuántos billetitos tenía, sin embargo recordó que ese dinero estaba reservado para “las cosas de Dios”.  Pasaron por su mente distintas necesidades que podría cubrir¡,  pero recordó que no le pertenecía a ella, sino que era del Señor.

Cuando Cecilia nos pide las Biblias misioneras, nos damos cuenta que las Biblias misioneras y esta misionera de la Biblia hacen buena pareja.

¡Cecilia, un placer conocerte!